1/10/16

Arthur Nikisch (Győr-Moson-Sopron 12-10-1855 - Leipzig 23-1-1922)

Director de orquesta húngaro que trabajó sobre todo en Alemania. Es considerado como un intérprete extraordinario de la música de Bruckner, Chaikovski, Beethoven y Liszt. Dirigió la Filarmónica de Berlín entre 1895 y 1922.


Nikisch nació en Lébényi Szentmiklós, Hungría siendo su padre magiar y su madre de Moravia. Nikisch estudió en el Conservatorio de Viena, donde ganó premios de composición y como intérprete al violín y al piano. Sin embargo, lograría la mayor parte de su fama como director. En 1877 se dirigió a Leipzig donde fue nombrado Director Principal de la Ópera de Leipzig en 1879. Ofreció el estreno de la Sinfonía n° 7 de Bruckner en 1884.

Posteriormente fue director de la Orquesta Sinfónica de Boston y luego en 1895 sucedió a Carl Reinecke como director de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. En el mismo año fue nombrado director principal de la Orquesta Filarmónica de Berlín, y mantuvo ambos puestos hasta su muerte.

Fue un pionero de muchas maneras. En 1912 llevó la Orquesta Sinfónica de Londres a Estados Unidos, primera vez para una orquesta europea. En 1913, hizo la primera grabación comercial de una sinfonía completa, la Quinta de Beethoven, con la Filarmónica de Berlín.

Murió en Leipzig en 1922, y fue enterrado allí. Inmediatamente después de su muerte, la plaza en la que vivió fue renombrada Nikischplatz, y en 1971 la ciudad inició el premio Arthur Nikisch para jóvenes directores.

Su legado como uno de los fundadores de la dirección moderna, con un profundo análisis de la partitura, un sencillo pulso, y un carisma que le permitió ofrecer la sonoridad completa de la orquesta y sondear los abismos de la música. El estilo de dirección de Nikisch fue muy admirado por Leopold Stokowski, Arturo Toscanini, Sir Adrian Boult, y Fritz Reiner, entre otros.

La Grabación que publicamos este mes, la Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven, fue realizada en Berlín, Alemania en 1913 por la compañía Gramophone Company, y la obra fue ejecutada por la Orquesta Filarmónica de Berlín, la Berliner Philharmoniker, por aquellos días a 31 años de haber sido fundada, y cuyo director principal era entonces uno de los íconos de la dirección orquestal, el húngaro Arthur Nikisch.

El proceso de grabación se desarrolló mediante un procedimiento acústico primitivo, consistente en agrupar, incómodamente, la orquesta (disminuida forzosamente en un número considerable de sus instrumentistas), frente a una gigantesca corneta receptora y canalizadora del sonido. No obstante, el sonido que se obtuvo es ciertamente aceptable, para provenir de tan precarias condiciones acústicas, y, por sobre todo, por el incuestionable clasicismo de su ejecución, que es también una muestra de la legendaria técnica de Nikisch en el arte de dirigir las orquestas.

La obra final se emitió en cuatro discos HMV de 12 pulgadas, de 78 r.p.m
Sinfonia nº 5 Op.67 Ludwig van Beethoven. Grabación acústica 1913 interpretada por la Filarmonica de Berlin y dirigida por Arthur Nikisch. HMV 040784/87
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